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ÁREA PRECARIA

TEMA 9

La intervención psicopedagógica

El caso de Juan es algo que nos encontramos habitualmente en los colegios. Alumnos que sólo quieren volar y volar y que no les interesa el resto. Está claro que al alumno que quiere saber más sobre un determinado tema, nosotros como psicopedagogos y los profesores, debemos ayudarles y proporcionarles toda la información que necesiten.

 

El problema está en sí hay que intervenir o no para que se interese por los demás temas. Yo creo que no sólo se debe hacer en esta vida las cosas que gustan. Al igual que una gaviota, un niño también tiene que alimentarse, en este caso de conocimientos, procedimientos y actitudes que le sirvan para desenvolverse con su entorno, y también, para divertimento propio.

 

La intervención que yo haría con Juan, sería intentar motivarle para sacar el provecho a los vuelos que es capaz de hacer, con tareas propias de las gaviotas, es decir, esos vuelos rasantes a gran velocidad pueden ser muy útiles para pescar mejor. Adaptaría sus ganas de mejorar el vuelo, para inculcar cualquier otro aprendizaje, siempre partiendo desde el vuelo que es lo que a él le llama la atención.

 

Obviamente, este proceso es complicado, no lo puede hacer solo el psicopedagogo, es algo que tiene que hacer en cooperación, padres, profesores y psicopedagogos, y por supuesto el propio Juan.

 

De todas formas, pienso que eso es algo que se debería hacer constantemente, ya que todos somos un Juan Salvador Gaviota, cada uno tenemos nuestras ganas de volar y nuestra utilidad para el vuelo.

Juanma

¿PORQUÉ INTERVENIR CON JUAN?

Al leer este texto, me han surgido varias preguntas que me han generado controversia:

 

Ante la pregunta ¿Cómo intervenir con Juan? Aquí yo me cuestiono, ¿por qué hay que intervenir sobre Juan? ¿Por qué debemos cambiar su conducta? ¿Debemos coartar su libertad, su autonomía, obligarle a actuar como “los demás”?

 

Por otro lado me surge otra cuestión ¿le dejamos volar? ¿Permitimos que Juan, mediante una postura radicalizada, y opuesta a su contexto se aparte del mismo y viva en soledad?

 

¿Cuál es la mejor solución para Juan, la normalización o la exclusión?

 

Si existiese la escuela de las gaviotas, la finalidad de la Educación Obligatoria sería aprender las normas de vuelo más elementales y eficaces  para poder atrapar anchoas. La escuela reflejaría un modelo escolar meramente técnico y transmisor de una destreza determinada, dejando a un lado el resto de factores que intervienen en la personalidad  de Juan que no pueden separarse en la educación de una persona (en este caso gaviota).

En esta escuela a Juan no se le permitiría volar, se intentaría intervenir sobre él hasta que asimilase la idea de volar para comer. El asimilacionismo cultural es uno de los valores principales de este tipo de escuela.

 

Sin embargo, si nos radicalizamos en la postura de dejar volar a Juan con la excusa relativista de que sea totalmente libre, nos encontramos en una escuela parecida a la anterior; con la única diferencia de que el interventor y los profesionales (bajo una postura de comodidad) deciden no hacer nada; no se interviene. De esta forma se genera una “distancia cultural” en la que no es posible la convivencia entre personas/gaviotas diferentes.

Al no intervenir, sucede lo que se nos muestra en el texto: A Juan solo, incomprendido que, a pesar de hacer lo que le guste, no es capaz de ser feliz pues se está apartando cada vez más de sus iguales.

 

Por ello, la intervención no ha de ser exclusivamente con Juan. Personalmente a Juan le dejaría volar, le guiaría a aprender y utilizar todas las técnicas de vuelo que podría usar también para buscar comida cuando la ocasión lo requiere. Intervendría con los padres y con las personas de su contexto para que aprendiesen a respetar a Juan, a ayudarles a conocer y entender otros modos de vida, a no clasificar las características de los seres vivos por su grupo (gaviotas, pelícanos, palomas… al igual que se hace actualmente con las personas: negros, blancos, europeos, marroquíes, americanos…). Al fin y al cabo el mayor valor de una persona es la libertad para escoger su propia identidad; y el mayor valor de los grupos humanos la tolerancia, el respeto y la convivencia a pesar de las diferencias individuales.

Aquí yo creo que reside la principal idea de mi intervención: la integración, que no es posible sin la convivencia y el respeto de las diferencias individuales.

Para ello, yo comenzaría fomentando el diálogo entre Juan y sus padres. La lengua es indispensable como vehículo de comunicación esencial y la puerta principal de la integración.

Nosotros, como psicopedagogos, tenemos mucho que aportar a la escuela y, por ende, a la sociedad. Hemos de mentalizar a todos los profesionales de que la escuela no es una fábrica que crea adultos con una misma cultura ni un mismo pensamiento, sino que debemos crear personas autónomas, ciudadanos de una sociedad por construir y cambiar, y fomentar esa comunicación cultural entre todos los miembros de la comunidad educativa. Porque quizás la intervención con Juan se sintetiza muy bien en las palabras de Federico Mayor Zaragoza; Convivir significa compartir vivencias juntos; convivir es encontrarse y conversar, “dar vueltas juntos” (cum-versare) en diálogo amistoso. Si “conversamos” en la escuela, estamos construyendo la convivencia escolar; si lo hacemos en la sociedad, en la ciudad, estamos construyendo la ciudadanía, la convivencia democrática”. 

Para cerrar, destaco la idea de intervenir con Juan y su contexto para no generar la exclusión; situación que se repite día tras día en nuestras aulas. En palabras de Gimeno: “Siendo seres sociales, la diversidad se aprecia también en los papeles y posiciones que tenemos, en los climas de los que participamos, en nuestras historias personales o por nuestro poder de intervención y de participación en la sociedad”.

ANA DE LAS HERAS

Tema 9: No te dejes llevar por el viento

Tema 9: No te dejes llevar por el viento 

El caso de Juan, la gaviota, es igual a muchos casos que nos encontraremos en otras fábulas y cuentos, pero también es igual al de muchos alumnos.

 

Actualmente nuestro sistema educativo (y económico) nos pide resultados. Nos pide graduado escolar, Bachillerato, diplomaturas, módulos....nos pide títulos.

 

¿Y si el funcionario administrativo decide irse a vivir a una isla para disfrutar de la naturaleza? ¿ Y si un prestigioso abogado millonario jamás llega a enamorarse? ¿ Y si el afamado médico jamás llega a conocerse a sí mismo?

 ¿Y si un alumno nuestro no quiere estudiar?  

A modo de reflexión personal me gustaría decir que no todos somos iguales, que no todos tenemos porque ser licenciados universitarios, que un barrendero no es más tonto o inculto que un presidente de gobierno. Cada persona es un mundo, y cada mundo se rige unas leyes distintas.

 

No todos somos iguales, exceptuando que todos buscamos la felicidad... y hay un camino distinto para cada uno de nosotros.

                          

Carlos Guerra Gómez

reflexión del tema 9.

En esta última reflexión, hoy a relacionar las frases que aparecen en el texto con el aprendizaje.

 

1-     “La mayoría de las gaviotas se molestan en aprender las normas de vuelo más elementales”: se refiere  a que hay muchos alumnos que se limitan en aprender  lo mínimo, no quieren aprender más allá de lo que se les exige ya que con ese  mínimo aprueban.                                                                                                                                                                                      

2-     “Para la mayoría de las gaviotas, o es volar lo que importa sino comer”: o que les interesa a la mayoría de los alumnos no es el aprendizaje (volar) sino comer (resultados, notas, título).

3-     “Para esta gaviota (Juan) no era comer lo que le interesaba sino volar” siempre hay excepciones y hay alumnos que quieren obtener conocimientos por la propia satisfacción que les produce (motivación intrínseca).

4-     “Este modo de pensar no es la manera con que uno se hace popular ante los demás”: es más popular el que saca buenas notas habiendo estudiado lo  mínimo  que el que se preocupa por su propio aprendizaje.

5-     “Hasta sus padres se desilusionan viendo a Juan experimentando”: los padres se suelen preocupar por que su hijo llegue a un título y el hecho de que experimente le aleja de esa meta porque tardará más tiempo en conseguir ese título.

6-     La madre la pregunta “hijo ¿Por qué te resulta tan difícil ser como el resto de la bandada?” sus padres buscan la normalización (ser igual que el resto) que ni sobresalga ni que se quede atrás sólo que pase de curso como los demás.

7-     La madre le dice “¡Hijo ya no eres más que hueso y plumas!” y el hijo le contesta” no me importa ser sólo hueso y  plumas sólo pretendo saber qué puedo hacer en el aire y que no”: no le importa lo que digan de él, porque su meta es SABER. El no quiere disponer de mera información (datos) sino quiere sabiduría (que puede hacer y que no puede hacer con esos datos).

8-     El padre le dice “si quieres estudiar, estudia sobre la comida y como conseguirla”: el padre sólo quiere que estudie aquello que le proporcione  un título o un medio para salir adelante, no le interesa que su hijo aprenda  si no que obtenga algo útil. El saber no le interesa y dice “esto de volar es muy bonito…” pero para él no sirve de nada.

9-     El padre añade “no olvides que la razón de volar es comer”: insiste que el único motivo por el que el hijo estudie, es para la obtención de un resultado final no para que obtenga conocimiento en sí mismo.

  

Para mi es fundamental el valorar el proceso de aprendizaje y no el resultado final.

Cuando uno aprende porque realmente le llena ese conocimiento es algo que ya no se le va a olvidar mientras que si su meta principal es una nota  un título… ese conocimiento carecerá de valor.

CRISTINA MAROTO ALONSO

EL FINAL DE LA HISTORIA

Tras dejar caer la anchoa a una hambrienta gaviota que le perseguía y pensar eN todo el tiempo que estaba perdiendo y que podría haber dedicado a aprender a volar, se encontró a lo lejos a uno de esos pelícanos a los que su madre hacia referencia cuando le regañaba diciéndole que dejara de soñar ser como ellos y bajara a la realidad para comenzar a buscar comida.

 

Poco a poco se fue acercando, eligiendo aquellas corrientes de aire que le eran más favorables y le permitían volar más deprisa hasta llegar hasta él.

 

Una vez que consiguió estar a su altura fue comentándole sus sueños, lo que quería, lo que siempre había anhelado. Pero, por otra parte también le contó la negativa de su madre.

 

El pelicano le miro y le dijo: “Siempre intentamos que nadie salga de un patrón establecido, porque lo diferente da miedo, nos gusta que todos los que estén a nuestro alrededor hagan, piensen y actúen al igual que lo hacemos nosotros. Pero te diré que eres afortunado, porque has salido de todo ello, has logrado escapar del pensamiento establecido, ves las cosas desde diferentes puntos de vista, y eso te hace valioso. Piensas objetivamente y sobre ello  te lanzas, muchas veces al vacío, pues no sabes que te puede esperar al otro lado, al elegir diferentes caminos. Te diré que me gusta tu forma de pensar, es más, creo que te ayudaré, intentaré hablar con tus padres, te daré clases, aprenderás a volar, a hacer bonitas piruetas en el aire,  debemos potenciar eso que tienes escondido”

 

Juan Salvador Gaviota le miro, y le preguntó: “Pero… ¿Qué es lo que tengo escondido? No lo entiendo.

 

El pelicano se rió, era tan inocente…entonces le dijo: “lo que tienes escondido son tus ganas, esas ganas de volar, esas ganas de aprender, que sin duda son el gran motor del aprendizaje, con ellas podrás hacer lo que quieras”

 

Al poco tiempo, cuando todas las gaviotas observaron a Juan como volaba, le miraban pero no con desprecio sino con admiración, lo había conseguido, a pesar de aguantar con el sobrenombre del “raro” ahora estaba volando y todos sin excepción comenzaron a realizar el canto de las gaviotas.

 

Desde entonces  las gaviotas, no buscan solo comida, no solamente vuelan cerca de la arena, sino que hacen piruetas.

 

Así pues vemos, que como le pasa a nuestro amigo le pasa a muchos de los alumnos que se encuentran hoy en día en nuestras aulas, pues ven como su motivación intrínseca  no les sirve de nada, que las necesidades que intentan cubrir, al no  corresponder directamente con la escuela se van dejando a un lado. Nos proponemos tan solo enseñar unos conocimientos que llevan en nuestra cultura escolar hace millones de años sin darnos cuenta de que la sociedad cambia y con ella las necesidades y las motivaciones de nuestros alumnos.

 

Por lo tanto, ¿Qué haría como psicopedagogo de Juan? Realmente creo que lo que haría en la historia, hablar con sus padres y con sus profesores e intentar de alguna forma dar respuesta a esas necesidades que nos pide el alumno. Porque creo que todo esto viene desde un cambio más profundo de la escuela, donde se cambian las metodologías, la forma de trabajar, la comunicación entre los docentes, la cooperación, etc. No hagamos que todos nuestros alumnos sean tan iguales como productos de una gran fábrica, fomentemos el cambio, la  diferencia, porque es lo que nos hace seguir avanzando.

LARA ALCÁNTARA