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ÁREA PRECARIA

LA EVALUACIÓN

Con la reforma educativa se ha acabado con el concepto de examinar para hablar de evaluación. Sin embargo se trata de un matiz dialéctico puesto que las prácticas actuales no han cambiando.

A pesar de su gran diferenciación, seguimos utilizando la palabra evaluar y calificar indistintamente. Sin embargo, aunque le cambiemos el nombre, incluso el sentido y la finalidad, la lógica política nos lleva a las mismas incoherencias de siempre. Véanse algunos ejemplos:

ü  Se acabaron las reválidas para imponer la selectividad.

ü  Se acabaron los objetivos puramente conceptuales para evaluar procedimientos y actitudes; pero se siguen potenciando las actividades de lápiz y papel del libro de texto- para luego acabar haciendo el mismo examen con preguntas casualmente que propone el “Libro del profesor”.

ü  Cambiamos el libro de texto aburrido lleno de palabras por otro lleno de fotografías y fichas que esconden los mismos contenidos, los mismos valores y las mismas actividades – aunque tengamos que colorear- que nos llevan a adquirir materiales más costosos.  

Es lo que Alvarez Méndez denomina Palabras nuevas, funciones viejas; caras nuevas, destinos viejos”. 

Y es que no se puede hablar de cambio en la evaluación y en educación cuando la metodología de enseñanza no se modifica; cuando el currículum sigue siendo el mismo, y cuando el alumno sigue siendo quien tiene que adaptarse a lo que le dicta la escuela, y no es la escuela la que ha de adaptarse para satisfacer las necesidades del alumno: Diversos en la calle, uniformes en la escuela.

A eso en todo caso, podemos llamarle reforma por el simple hecho de que solo cambian las leyes. La escuela no cambiará hasta que no refleje en su currículo la necesidad de trabajar y evaluar respecto las actitudes, las formas de sentir, pensar y vivir del alumno, y deje a un lado su contenido conservador “inamovible” y monótono que genera un pensamiento único.

Un pensamiento que ya está desfasado. Para comenzar a caminar para cambiar, debemos concretar que se entiende por evaluación.  

Evaluación educativa: Eje sobre el que gira un entramado plural de valores, de intereses, de expectativas, de presiones, de poderes, de competencias, de preocupaciones pedagógicas… que mantiene un discurso que en la práctica es engañoso. (Alvarez Méndez) Estas prácticas evaluativas no se llevan a cabo por la dificultad del profesor de evaluar; no dan signos de objetividad y para lavarse las manos, acaban recurriendo al típico examen como herramienta casi exclusiva de obtener la calificación.

De aquí el esfuerzo del alumno se reduce al “empolle” del día de antes. Se cuantifica el saber (como si fuese una mercancía de cambio) y la uniformidad de conocimientos y pensamiento,- a pesar de que sabemos que nuestras aulas están caracterizadas por una enorme diversidad-. De esta forma, estamos favoreciendo inicialmente a un grupo de alumnado para los que es más significativo y familiar lo que se expone en el libro de texto. Casualmente estos alumnos siempre son los que tienen un nivel socioeconómico más alto.Por lo tanto, el carácter de igualdad que se pretende con las pruebas objetivas ya se ha perdido desde el inicio del  proceso de enseñanza-aprendizaje, y terminando por la realización de dichas pruebas para calificar la adaptación del alumno al sistema. La evaluación formativa es escasa o casi nula.

 Álvarez Méndez lo expresa así: “¿no aprenden los profesores de un curso a otro, de un año a otro? Y es que para ellos es impensable que gran parte de la falta de motivación y de interés de los alumnos tenga sus raíces en la metodología usada en el aula y en las actividades repetitivas”.

Lanza otra cuestión de vital importancia para el tema tratado: “¿No aprenden los alumnos por experiencia de años que lo importante, mientras no se cambie la relación de valores, es pasar prueba a prueba, examen a examen?”.

Por lo tanto es evidente que si las actitudes, los procedimientos y los valores son difícilmente cuantificables en una prueba escrita y que llaman objetiva, lo que se evalúan son los conocimientos puramente conceptuales que adquiere el alumno, el cual perderá el interés por el resto de cuestiones al no considerarlas valiosas y, lo que es peor, perderá el interés por aprender. 

Enseñar no puede ser un puro proceso de transferencia de conocimiento del enseñante al aprendiz. Transferencia mecánica de la que resulte una memorización maquinal. Al estudio crítico corresponde una enseñanza igualmente crítica que exige necesariamente una forma crítica de comprender y de realizar una lectura de la palabra y una lectura del mundo, lectura del texto y lectura del contexto”.                                                                                                                                                             Freire (1994)       

En la escuela actual, se parte de un enfoque curricular positivista que se preocupa más por la corrección de un examen “justo”, exigiendo a todos la reproducción fiel de una misma respuesta, unos argumentos cerrados que encierran un pensamiento único, no desarrollando la capacidad crítica en el alumno, así como la transmisión de unos valores “universales”. Esta visión de la evaluación como calificación nos obliga a buscar la respuesta del libro de texto. Esta situación no nos lleva más que a una reproducción social dentro de la escuela, al agrupamiento homogéneo de alumnado, a un currículum prefabricado de herencia, a conceder títulos de acuerdo a una jerarquía conceptual sobre lo “correcto” socialmente. 

De esta forma se ignora la singularidad del individuo al que no conocemos, no queremos conocer o al que conocemos pero ignoramos. Se evalúa según la adaptación del sujeto.  Pero en lo que no cae el docente es en la arbitrariedad de esa selección de preguntas para sus pruebas objetivas, la validez de sus correcciones y sobretodo la selección de contenidos por parte de las editoriales y del estado. E

n este caso, podemos concluir que el profesor intenta satisfacer la demanda del estado y del mercado, dejando en un segundo plano al alumno. Este aspecto está recogido por los alumnos de la Escuela de Milani en su “Carta a una maestra” (p.26-27) mediante la siguiente afirmación:
“En los exámenes orales tuvimos una sorpresa. Vuestros chicos parecían pozos de cultura francesa (...) Más tarde, supimos que solamente habían hecho aquello en todo el año. Después tenían en el PROGRAMA algunos párrafos y los sabían leer y traducir.
Ante un inspector, hubieran hecho mejor el papel ellos que nosotros. El inspector no se sale del programa. Sin embargo, tanto vosotros como él sabéis de sobra que con aquel francés no se va a ninguna parte. ¿Para quién trabajáis entonces? Vosotros para el Inspector. El Inspector para el Delegado. Y el Delegado para el Ministro.
Es el aspecto más desconcertante de vuestra escuela: se tiene por fin a sí misma”
  

Como ya se ha insinuado, detrás de todas estas definiciones se ocultan racionalidades típicas de mercado que desembocan en una evaluación neutra, homologada y uniformante. A pesar de que la evaluación surge como detector de diferencias para garantizar los cambios a la igualdad, se utiliza esta detección para la discriminación de los menos capaces y que el mercado seleccione a los más capaces como trabajadores; es decir, no se sale de la mentalidad credencialista de la sociedad. 

De esta forma lo refleja Darling-Hammond (1994): “Las formas de evaluar difícilmente puedan llegar a la igualdad a no ser que cambiemos las formas en las que se usan las evaluaciones: de mecanismos de selección a ayudas de diagnóstico; de referentes externos de rendimiento a recursos generados localmente para indagar profundamente en la enseñanza y en el aprendizaje; y de indicadores de sanciones para los que apenas alcanzan los niveles para equilibrar los recursos y aumentar las oportunidades de aprendizaje”. 

TODOS SOMOS IGUALES 

"Para tratar la diversidad de una forma justa, hay que descubrirla, conocerla, identificarla y conocer las diferencias intentando paliar las situaciones de desigualdad e injusticia que afectan a los derechos humanos de las personas.” 

El reto de las aulas de hoy en la enseñanza obligatoria es encontrar el equilibrio entre dos dimensiones: igualdad y diversidad. Y es todo un reto teniendo en cuenta la excesiva competitividad y la individualidad de una sociedad postmodernista. Se ha de trabajar desde la escuela las actitudes solidarias y democráticas.  La evaluación que se lleva a cabo en la escuela actual puede reafirmar las diferencias.

Esta frase repetida hasta la saciedad en una sociedad políticamente correcta es utilizada en todo tipo de actividades que trabajan las diferentes culturas en un centro. Sin embargo no van más allá de su significado y tras la actividad se vuelve a las tareas y la evaluación de siempre: la selectiva. Esta forma de calificar/clasificar al grupo de alumnos es defendida con la búsqueda de objetividad cuando es imposible encontrarla en un mundo cargado de diversidad.

La justicia y la equidad se acaban cuando se despersonaliza al alumnado tratándoles a todos por igual social, cultural y personalmente.  Una evaluación justa y equitativa tiene en cuenta las singularidades de cada individuo, acabando con la idea de moldearle de acuerdo a la cultura dominante, y sin dejar que esta frase sea una herramienta relativista que enmascare un etnocentrismo cultural y segregador dentro del aula. La reflexión nos llevará a añadir a “Todos somos iguales” el “Todos somos diferentes”. Pues que se nos trate y evalúe como tal.  

DE LA EVALUACIÓN SE DEBE APRENDER, DE LA CALIFICACIÓN, CONSTATAR  

“La tarea de mantener vive en la memoria colectiva la lucha por la igualdad y por los derechos de las personas en todas las instituciones de nuestra sociedad, es una de las tareas más significativas que los educadores pueden realizar”.                                                                                                                                                              Apple (1997) 

Dos premisas:   

1.       Trabajar sobre aquello que no salió como se esperaba.

2.       Que unos alumnos superen la prueba, justifica que hay otros que no la superan. 

Pero el profesor ha conseguido dar todo el programa, ha seguido el ritmo y el calendario de la programación: Ha cumplido con su deber.  Si este es el principal objetivo del docente, entra la escuela misma en una contradicción en su organización. Los alumnos que no aprenden los contenidos necesarios son excusados muchas veces por el retraso que arrastran de años anteriores; ¿no han superado las pruebas, controles, exámenes y evaluaciones formativas que son tan competentes para valorar la capacidad del alumno? La necesidad de autojustificación de su labor, los lleva a una gran contradicción. 

Para no caer en una continua contradicción con nosotros mismos ni con la institución, hemos de encomendarnos a la tarea que nos reta Apple mediante la reflexión y la esperanza de cambio en vistas a la utopía. 

Debemos comenzar por dejar de buscar culpables y comenzar buscando soluciones visionando la situación en la que partimos y a cual queremos llegar. Acabando con el Yo colectivo que ataca a lo diferente culpabilizándole de su falta de adaptación, dejando a un lado la pedagogía tradicional y las líneas marcadas por el currículum editorial, embarcándonos junto al pensamiento de que “esto puede ser de otro modo”. Dejando a un lado la excusa de que la Educación y la Sociedad son asimétricas y dejándonos arrastrar al otro bando; es decir el que busca la repercusión de la escuela en la sociedad, y no al revés. Solo de esta forma podremos establecer vías hacia la igualdad y la convivencia.

ANA DE LAS HERAS

REFLEXIÓN TEMA 8: DISEÑO DE LA INSTRUCCIÓN.

Antes de que cualquier profesional intente enseñar a otros, debe hacerse preguntas como ¿qué quiero enseñar? ¿con qué fin? ¿cuándo?...

 

El educador debe realizar una planificación sobre los contenidos a impartir, los objetivos a conseguir, la metodología que se va a aplicar…

Además debe tener en cuenta la situación y las condiciones en las que ocurre el proceso ya que tanto las  de los alumnos como las del centro le vana acondicionar a la hora de la enseñanza.

Un profesor puede tener muchos conocimientos, ser muy competente…pero antes enseñar nada debe analizar el contexto para adaptar esos conocimientos a cada situación.

 

Una vez se ha diseñado el modelo de instrucción, se debe poner en práctica para comprobar si este diseño es válido y útil para que los alumno aprendan, este comprobación debe hacerse con una avaluación.

En el caso de que el diseño sea positivo, se mantendrá tal y como está pero en el caso de que el diseño no se buenos resultados se debe “rehacer” para mejorarlo.

 

Un diseño sobre un modelo de aprendizaje, bajo mi punto de vista, va cambiando de unos años a otros…me explico: a medida que pasa el tiempo, los alumnos cambian, el contexto también cambia y siempre se debería adaptar esta planificación a las diferentes circunstancias.

 

En un momento puntual esa planificación o diseño puede ser correcta pero a lo largo del tiempo dejará de serlo, siempre estará en constante cambio y consecuentemente se tendrá que volver a diseñar…las veces que haga falta hasta que cubra todas las expectativas y objetivos propuestos.

DISEÑO DE LA INSTRUCCIÓN

DISEÑO DE LA INSTRUCCIÓN

Martín Bris (2002) nos señala el alto grado de dependencia que en nuestro contexto tienen las actuaciones educativas respecto de las económicas.

Así mismo, nos habla de una planificación social, que hace que la teoría de la reproducción adquiera su máxima justificación; en palabras del autor: “El sistema educativo reproduce el sistema social: ¿Cuándo puede romperse o modificarse esta situación clara de dependencia? (…) en el momento en el que intervienen los profesores y se establecen las primeras relaciones personales” 

En un primer momento, la palabra instrucción te devuelve una imagen mental más “militar” en la que parece que se está adoctrinando a los alumnos a modo de “fábrica que crea adultos”; es decir, individuos homogéneos que respondan a la lógica de una sociedad determinada, dejando a un lado la acción transformadora de la escuela. 

Por otro lado, según leía el texto de mis compañero, he relacionado el Diseño de Instrucción con lo que, en Didáctica y Organización de Instituciones, se llama Planificación.

Aquí me ha surgido un interrogante: ¿Diseño de la Instrucción y Planificación son dos conceptos para describir un mismo proceso? ¿o por el contrario existe una diferencia significativa entre ellos? 

A la hora de planificar, se llevan a cabo los siguientes pasos: 

ü  Análisis Inicial del contexto

ü  Concreción de objetivos

ü  Modelos y propuestas de actuación  

ü  Implantación / Ejecución / Desarrollo

ü  Seguimiento

ü  Evaluación

ü  Nuevas propuestas

Por lo que vemos, sigue una estructura similar a la propuesta de nuestros compañeros en el diseño de la instrucción, que consta de las siguientes fases:

ü  Primera fase: Activación de las demandas implícitas y consideración de las explícitas.

ü  Segunda fase: Diagnóstico inicial.

ü  Tercera fase: Toma de decisión genérica.

ü  Cuarta fase: Selección de contenidos (informativos, procedimentales, actitudinales).

ü  Quinta fase: Concreción de objetivos.

ü  Sexta fase: Organización logocéntrica o académica de los contenidos.

ü  Séptima fase: Especificación de la metodología instrucional ¿Cómo conseguir los objetivos trazados?

En mi opinión, se trata de esquemas semejantes, exceptuando la importancia que la planificación le otorga a la evaluación que, parece no reflejarse en gran medida en el diseño de la instrucción. Ambos evolucionan o se modifican dependiendo del tipo de escuela que se pretende llevar a cabo en el centro, estado… Si queremos crear una escuela autoritaria, encontraremos estructuras impuestas y modelos cerrados, y si buscamos una escuela inclusiva y democrática, se establecen procesos más abiertos, flexibles y consensuados.

Pero ambos procesos, creo que tienen una óptica diferente.  El iceberg nos muestra dos aspectos que mucho tienen que ver en la escuela. Los formales los encontramos tanto en procesos de planificación como de diseño de la instrucción. Sin embargo, mucho se habla en el diseño de la instrucción de los aspectos que el iceberg denomina formales, y la planificación acoge también los aspectos informales que, en la teoría que dispongo sobre diseño de la instrucción, no quedan recogidos.

Por ello, creo que el diseño de la instrucción se centra en aspectos más formales y organizativos y psicológicos, dejando que la planificación se encargue de aspectos más sociales y personales para, de esa forma, complementarse el uno al otro.

ANA DE LAS HERAS

COOPERACIÓN Y FLEXIBILIDAD, ELEMENTOS INDISPENSABLES

Después de haber leído el texto me quedo con varias ideas. Una de ellas es que “diseñar la enseñanza, o la educación, equivale a elaborar planes, proyectos, programas, programaciones, guiones, etc., anticipatorios de qué, para qué, cómo se ha de educar o enseñar”  y por otro lado  con la idea de: “Se habla de modelo instruccional cuando existe un conjunto unitario y sistemático de prescripciones que sirve de referencia para actuar”  y el por qué las he elegido, es porque me demuestran que el diseño de la instrucción consta de multitud de elementos, que tenemos que tener en cuenta, pero hay que observarlos, analizarlos y trabajar con ellos de una forma globalizada, o como bien se dice unitaria.

 

No podemos llevar a cabo la educación desde un sólo punto de vista, recortando todos los elementos y  llevándolos a cabo por separado. Ya que creo, que la educación es mucho más y tan solo se podrá llegar a ella mediante el trabajo conjunto, la cooperación, la colaboración de todos los que forman la comunidad educativa y la puesta en práctica de todo ello. Todos los elementos, objetivos, contenidos, metodología, interactúan unos con otros, parecen hablar entre ellos, porque todos están enfocados a un mismo fin, que es la instrucción, o mejor dicho la educación de nuestros alumnos.

 

Por supuesto, en esta tarea que nos proponemos no podemos dejar a un lado tanto el contexto como las características y necesidades de nuestros alumnos, con lo que  esto trae consigo: relaciones entre alumnos, entre profesores, recursos del medio, la relación profesor – alumnos. Porque no se puede diseñar nada si no tenemos en cuenta desde donde partimos.

  

Tal vez, parezca muy evidente todo lo que estoy diciendo, porque parece que lo vemos cada día, pero me parece increíble, que aunque hablemos cada día de ellos, luego muchas  veces no se tenga en cuenta a la hora de llevarlos a la práctica. Porque se planifican las cosas sin tener conocimiento de todo lo que se ha dicho anteriormente, y luego una vez que lo llevamos a la práctica vemos que no funciona, pero como esta programado no lo cambiamos. Por ello, estoy de acuerdo con que se diseñe una forma o un tipo de enseñar, pero no podemos olvidar que en todo diseño hay que dejar paso a la flexibilidad. Porque lo que nosotros imaginábamos no siempre es lo que vamos a tener en frente de nosotros. Pienso que es como en todo, como en la evaluación, el currículum, el plantear los objetivos,…, en donde todo se debe hacer de una forma conjunta y dotándolos de un cierto espacio para  que se puedan ir adaptando a la realidad.

  

Así mismo tendremos que tener presente a la hora de diseñar aquellos recursos que tengamos a nuestro alcance. Porque muchas veces nos van a dar alas para poder crear y otras nos la van a ir recortando. Aunque si algo he aprendido de infantil es que de muy poco (material reciclable, hojas de los árboles, harina…) se puede llegar a hacer infinidad de cosas. Sin embargo, es verdad, es que todos estos recursos  han ido marcando como hemos visto diferentes etapas  dentro de los diseños de la enseñanza y por ello creo que hay tenerlos en cuenta.

   

Para concluir, diré que  desde mi punto de vista, el diseño de la enseñanza esta unido a todo lo que llevamos  visto hasta ahora: el currículum, la evaluación, las estrategias de aprendizaje de nuestros alumnos, el contexto, etc. Porque cada elemento es como una parte de un puzzle, donde las piezas se van encajando conforme vamos avanzando y donde hay que tener en cuenta el conjunto  a la hora de ver el  resultado.

  LARA ALCÁNTARA

¿EVALUACIÓN SIMPLEMENTE, O EVALUACIÓN PROCESUAL?

En el campo educativo, se utiliza el término de evaluación para referirse a una acción que aprecia el aprendizaje de los alumnos y cualquier manifestación o condición educativa. Además de utilizarse como una comprobación respecto a la descripción actual (en la que se tiene en cuenta el contexto, la metodología, los objetivos, etc.) y una constataciones de la utilidad o inutilidad de los procesos que intervienen para obtener unos resultados.

Es decir, para comprobar la utilidad de los procesos que vamos llevando a cabo deberemos utilizar una evaluación continua, o como se dice en la metáfora de la navegación:” El proceso de evaluación es como navegar. Antes de zarpar preparas el barco (evaluación inicial), luego partes y durante la travesía en mar abierto, debes estar atento a las tormentas o dificultades (evaluación formativa) para poder llegar al puerto de destino (evaluación final).” Y es que son tres fases indispensables para comprobar que los alumnos están construyendo los conocimientos adecuadamente, ya que partimos de una evaluación donde se tienen en cuenta los conocimientos previos del alumno, seguimos con una evaluación más continua, donde veremos el progreso, como avanzan, si se necesita redirigir el aprendizaje,…, es decir, estaremos abiertos a los cambios, y nos servirá para ir reconduciendo el proceso de enseñanza- aprendizaje, creo que esta es obligatoria, pues nos ayuda a ser flexibles y a adaptarnos a los inconvenientes que puedan surgir a lo largo de nuestro camino. Y por último, nos encontramos con la evaluación final, que si se ha realizado bien la anterior, pienso que será una forma de terminar todo el ciclo, abriendo de nuevo problemas que hay que estudiar, de los que se deben partir para volver a formular unos objetivos y dar comienzo a todo el proceso.

 De esta forma nos moveremos en espirales, ya que una evaluación final estará dada de la mano de una evaluación inicial.  Por ello, estoy en contra con una parte de la metáfora de la cámara de fotos: “Una evaluación que no evalúe el proceso, sería como tomar una sola fotografía, se pierde información, como la que se obtiene del contexto. Una evaluación procesual se correspondería mejor con una filmación en video, que recoge todo el proceso, de principio a fin”. Pues no hay un principio y un fin claramente establecidos, sino que todo es un continuo, y creo que hablar de inicial o final, o de la separación de las partes es romper el hilo conductor que las une. Por tanto yo diría que tal vez solo exista una evaluación del proceso y que esta a su vez se encarga de valorar distintas etapas (inicial, procesual y final), tal vez, piense el lector, que entonces con lo que acabo de exponer, qué diferencia existe entre lo que se expone desde la teoría y mi pensamiento, pues bien, lo que se expone desde las metáforas que leemos es que la evaluación consta de tres etapas, de las cuales cada una recibe un nombre, pero una de ellas es la evaluación del proceso, que para mí, englobaría tanto la inicial como la final, no sería la que va en el medio porque le toca, si no que abarcaría todo el conjunto en si mismo. Por ello me parece que el término evaluación debería contemplar la palabra “procesual”, para evitar pequeñas dudas o errores, porque me parece que evolución por si sola, muchos la confunden con final de un proceso, y no se dan cuenta que en la construcción del aprendizaje se establecen varios procesos, y hay que evaluarlos progresivamente. 

Para que esta evaluación tenga valor, y nos sea útil, debe estar orientada a valorar ciertos aspectos de nuestra práctica, como los materiales que hemos utilizado, los recursos, si la metodología ha sido la adecuada, cómo ha sido la metodología, si se han cumplido los objetivos que nos proponíamos, en definitiva pienso que la evaluación  es valorar todo lo que  habíamos programado en un principio, y hago referencia a la metáfora del mapa del tesoro que dice: El proceso de evaluación es como encontrar un tesoro. Debe planificarse, se debe secuenciar y estructurar en cuanto a objetivos, temporalización, instrumentos y métodos, en cuanto a qué, cómo y cuándo evaluar, pues teniendo un mapa, conseguiremos llegar con éxito hasta el tesoro, conseguiremos realizar una evaluación de calidad.” Creo que tener claro todo esto desde un principio nos va a  ayudar a realizar una buena evaluación, a tener todo a punto, a saber que debemos estudiar, o comprobar. 

Y como no, en esta evaluación, se deben recoger muchas fuentes de información, no nos sirve sólo un foco o una perspectiva, si no que debemos incluir múltiples puntos de vista, incluir a otros profesionales, a nuestros propios alumnos, a las familias, creo que todos los componentes son importantes para ayudarnos a avanzar. 

Como dijo Bloom en 1975: “la evaluación es un método para adquirir y procesar la evidencia necesaria para mejorar el aprendizaje del estudiante y de la enseñanza” por lo que se abarca una gran variedad que van más allá del habitual examen, y que permite aclarar metas y objetivos de la educación, controlar la calidad de la enseñanza y establecer criterios de eficacia de procedimientos alternativos.  

LARA ALCÁNTARA

REFLEXIÓN TEMA 7: LA EVALUACIÓN

La evaluación es una acción que aprecia el aprendizaje de los alumnos. Cuando un alumno tiene dificultades de aprendizaje y no alcanza los objetivos instruccionales, hay que proporcionarle una serie de estrategias para que consiga alcanzarlos.

 

En la evaluación no sólo se interpretan unos datos sino que se tiene que abarcar una toma  de decisiones a partir de estos datos y hacerse preguntas como ¿a qué objetivos no ha llegado el alumno? ¿qué puedo hacer como docente para que mejore?

 

La fases del proceso de evaluación serían ver el problema, recoger información sobre aspectos que intervienen en le problema y por último hacer una intervención que sería dar una solución y además hacer un seguimiento para ver cómo evoluciona y poder contrastar los resultados con la evaluación inicial.

 

La evaluación se puede ver como algo formativo (obtener datos para la posterior formación)  y sumativa (los datos en sí mismos).

Para  mi es muy importante ver la evaluación como algo formativo ya que de esta forma te ayuda a mejorar.

 

La evaluación es un proceso, un todo lo que hay que evaluar y no sólo una nota final, a esto es alo que se refiere la metáfora del material para reflexionar cuando dice que si sólo se hace una foto (nota final) se pierde mucha información, mientras que si se hiciera una filmación de vídeo, se recogería desde el principio hasta el fin (proceso).

 

La evaluación no es sólo referida al alumno, sino que va más allá, recursos, programas,  eficacia docente, centros… y sobre todo es muy importante la autoevaluación, valorarse así mismo, ver si lo que una está haciendo está bien o mal y bajo mi punto de vista, tanto si al autoevaluación es positiva o negativa SIEMPRE SE PUEDE MEJORAR.

 

Cuando una persona nos hace una crítica o nos evalúa es algo complementario a la a utoevaluación, ya que muchas veces otros nos pueden ayudar a ver cosas que a nosotros se nos escapan  y esta opinión nos puede enriquecer y  ayudar para mejorar.

CRISTINA MAROTO.

LA LECTURA Y ESCRITURA DESDE LA PERSPECTIVA CONSTRUCTIVISTA: UNA VISIÓN PRÁCTICA Y SIGNIFICATIVA EN LA ADQUISICIÓN DE ESTAS DESTREZAS.

Introducción 

El constructivismo, propone que el conocimiento es un producto de la propia construcción que el sujeto hace al interactuar con el mundo e intentar comprenderlo. En esta interacción, las diversas experimentaciones que hace un niño a través del tiempo son muestras de su esfuerzo por comprender, las cuales le permiten ir modificando sus esquemas o estructuras mentales, superando las limitaciones que le proporcionaba inicialmente su conocimiento previo.Como acción educativa, este enfoque pone toda la atención en el aprendizaje considerándolo como un proceso interno de “re - invención” de todo aquello que sea objeto o contenido a conocer, con todas las implicancias sociales y afectivas que este proceso conlleva. 

 Comenzaré exponiendo estas tres afirmaciones de los estudios de Vygotski; que considero claves para analizar el tema que nos acontece:

-  La construcción del conocimiento no es un producto del trabajo individual, sino de la interacción social.

-  Las funciones psicológicas superiores son el resultado del desarrollo social y no del biológico, y se adquieren a través de la internalización del lenguaje.

-  El lenguaje surge como un medio de comunicación entre el niño y las personas de su entorno. Más tarde se convierte en lenguaje interno que contribuye a organizar el pensamiento del niño

Punto de partida 

La alfabetización es algo que comienza mucho antes de entrar a la escuela, y continúa a lo largo de nuestra vida en tanto seamos usuarios del lenguaje escrito.Los niños, al ingresar a la escuela, ya tienen muchos conocimientos acerca del mundo en general y del lenguaje escrito en particular. Poseen unos conocimientos previos acerca de una “cultura letrada”; un lenguaje escrito que les llega desde la televisión, la publicidad, las revistas… Poseen conocimientos como: que la lectura y la escritura se “hacen” de izquierda a derecha, que se escribe en renglones o se lee siguiendo una línea horizontal, que los cuentos casi siempre comienzan y terminan con las mismas palabras, etc. Por este motivo se requiere que éstos sean considerados o reconocidos como aprendizajes válidos, y se tome siempre en cuenta lo que los niños saben. 

Pero cabe destacar aquí otro aspecto: los niños saben leer y escribir antes de ingresar a la escuela, aunque de un modo distinto al del adulto, que ya tiene más experiencia como lector. Ellos hacen uso de las estrategias mentales que le han servido hasta este punto para aprender otras cosas, como por ejemplo, aprender a hablar.Al igual que en el caso de la lectura, los niños hacen uso de lo que saben de la escritura para comunicarse, expresarse, o entretenerse, etc., valiéndose de su propia re - invención del lenguaje escrito. Por medio de este sistema recreado - que tiene sus propias reglas pero no por eso es menos exigente -, van aproximándose al sistema alfabético convencional para escribir, produciendo, experimentando y aprendiendo en un proceso que atraviesa por diversos periodos y etapas de desarrollo.  


Alumnos participativos 

Puede observarse que los niños se muestran más participativos e interesados cuando están jugando, cuando están interactuando con títeres o cuando la abuela les lee interactivamente un cuento; al elaborar una manualidad o pintar un dibujo, escribir una carta o tarjeta en el Día de la Madre, etc.¿Qué tienen en común estas actividades? 

Probablemente ocurra que estén más interesados y activos porque la motivación o curiosidad les surge desde su mundo interno, dadas las características de la actividad en sí misma. ¿Cuál es la magia?

Probablemente ocurra que la información o contenido, o la actividad mental o física, sea asimilable a sus esquemas;  es decir, tienen relación:

- con su vida: su mundo interno, sus vivencias.

- con su realidad: los hechos que le suceden a diario, especialmente lo que tiene que ver con sus emociones.

- con sus intereses: temas como fútbol, juguetes favoritos, “me gustaría que mi mamá no…”, “el recuerdo más bonito que tengo es…”, etc.

 Trabajos contextualizados 

¿Qué utilidad tiene aprender a escribir en la clase una carta que nunca se enviará?¿Vale la pena que un niño se esfuerce en deletrear, si esto no le aporta sentido alguno? 

Se debe recuperar el verdadero sentido y función social que tiene el lenguaje escrito. Los conocimientos adquiridos deben ser efectivamente utilizados cuando el niño los necesite, en las circunstancias en que se encuentre, y deben tener mucha resonancia interna para él. Y es que, además, el niño aprende el lenguaje escrito del mismo modo como aprende el lenguaje oral: como usuario del sistema (y sin pedirle permiso a nadie, como dice Emilia Ferreiro), en circunstancias de comunicación entre las personas.  

Mientras mayor sea la funcionalidad de los aprendizajes, mayor será la posibilidad de relacionarlos con otros contenidos nuevos y nuevas situaciones. Y mientras más resonancia interna tengan esos conocimientos, mayor identidad con ellos y mayor comprensión. La idea es que la actividad pedagógica proponga siempre aprendizajes funcionales e individualizados, donde el niño tenga la oportunidad de poner en práctica lo que sabe y que esto tenga un propósito en sí para él.

 La necesidad de la cooperación 

¿Por qué los niños aprenden tan rápido las reglas de un juego, o la construcción de un juguete simple, o las canciones  en cooperación con sus iguales? 

Actualmente se le está prestando cada vez más atención a las estrategias de trabajo grupal, las que además de reforzar la formación de valores como la solidaridad o la afectividad, son un factor fundamental en el desarrollo del intelecto y del pensamiento lógico. El trabajo grupal permite que los niños puedan confrontar sus diferentes ideas, modificar sus esquemas rígidos y auto - regularse entre sí y a sí mismos en su conducta. Por eso siempre se deberían propiciar interacciones entre los niños, en un trabajo grupal cooperativo, lo cual significa:

- Planificar actividades o metas en conjunto y responsabilizarse de su ejecución.

- Producir juntos algo, con el esfuerzo común de todos los miembros de un grupo.

- Evaluar y aprender del trabajo conjunto, como cuando están jugando en el recreo o fuera de la escuela. 

El aprendizaje grupal es de carácter distinto del aprendizaje individual, pues aquí es el grupo es el que intenta apropiarse del objeto de conocimiento a través de la interacción y como resultado de ello se obtienen dos tipos de aprendizaje: los que se refieren a la adquisición de un saber específico determinado y los que tienen que ver con la interacción social en el momento de trabajar en la tarea. Este proceso será entonces el resultado de una elaboración conjunta que involucrará a todo el grupo en los ámbitos cognitivo, afectivo y social.

 Una última reflexión 

Cuando hay un clima de aceptación y confianza para opinar, el niño pierde el temor a expresar lo que piensa y el temor a equivocarse, lo cual favorece que se interese en autocorregir sus supuestos “errores”. En este sentido, es importante tomar en cuenta la fragilidad del pensamiento ante la crítica, la sanción o la corrección. 

Considerar los principios antes señalados para el aprendizaje de la lengua escrita implica sustituir las actividades utilizadas tradicionalmente por otras que inviten al niño a pensar.  

Finalmente se presentan brevemente algunas líneas para trabajar la escritura de forma significativa al individuo y de forma grupal: 

- Aprovechar todo lo que sabe del mundo y del lenguaje, como punto de partida para cualquier actividad, a través de un amplio diálogo grupal o individual.

- Encontrar la tarea, que es lo que le dará sentido al hacer del grupo. Un método acorde con esta idea son los Proyectos.

- A partir de aquí se crea una situación, en la cual el lenguaje escrito podría ser útil, como un elemento más que entra en juego.

- Luego surge la necesidad de comunicar o expresar espontáneamente por escrito, y la construcción cooperativa de un texto.

- Y finalmente la evaluación crítica del trabajo realizado, y/o su corrección, y la evaluación del proceso grupal que lo llevó a cabo.

ANA

UN MODELO COGNITIVO DE LA ESCRITURA

En los procesos de lecto-escritura  es diferente el esfuerzo cognitivo que demanda cada uno de los procesos. El proceso de lecto-escritura  supone descodificar el texto, entenderlo y reflexionar sobre ello. Cuando uno es pequeño, aprende a leer con una dificultad relativa, lo difícil es entender lo que se lee y reflexionar sobre ello. 

Estos tres procedimientos no les quiero quitar su mérito, pero en mi opinión son procesos mucho más sencillos que la escritura, ya que cuando lees, interiorizas conocimientos que otros escriben, mientras que en el proceso de la escritura uno tiene que pensar sobre qué tema va a escribir, qué quiere conseguir “objetivo”, en las demás personas escribiendo eso y lo que es más importante, “traducir” las ideas propias para que sean entendibles por los lectores.

 

Nuestros pensamientos están influenciados por sentimientos, emociones, experiencias, por inquietudes… y  todo esto es difícil plasmarlo en un papel y sobre todo hacer que llegue a las demás personas.

 

Escribir supone tiempo, esfuerzo, reflexión, vocabulario propio, tener conocimientos propios…

 

En el caso de que estos conocimientos no se tengan, es imprescindible consultar otras fuentes “almacén externo”, para seguir formándose.

 

Una vez que se ha hecho el escrito es preciso que se evalúe, para juzgar su calidad y  para comprobar que las ideas que se han querido expresar efectivamente se encuentran en el texto.

 Por último se revisa su estructura, sus faltas, sus concordancias…

Escribir es una tarea difícil pero no imposible… “a escribir, se aprende escribiendo"

CRISTINA MAROTO ALONSO